Barack Obama, entre la Casa Blanca y la NBA

Los Estados Unidos de América ya tienen nuevo presidente. Su nombre es Barack Obama, su partido el Demócrata y su color el negro. Y lo demás parece no tener importancia.
Obama se ha convertido en el primer afro americano que es elegido presidente de los USA, hecho éste que ya se merece, por sà solo, una página de nuestra reciente historia universal. Pero Obama, además de ser negro, presidente y demócrata, también es una persona de carne y hueso. Y, como todas, también tiene su pequeña historia personal. Lo curioso de esta historia es que ha despertado entre los jugadores de la NBA un interés sin precedentes por las elecciones a la presidencia del paÃs. Un interés que, traducido en votos, ha servido para que Obama sea el presidente indiscutible del baloncesto americano, ya que ha recibido el apoyo tanto de los novatos como de las estrellas consagradas de este deporte.
Y es que Obama, cuando era adolescente, también era jugador de baloncesto. Por aquel entonces era un chico de 1,88 metros al que todos llamaban Barry O’bomber y cuya mano izquierda era capaz de imprimir al balón una precisión casi impecable. En aquellos tiempos jugaba en el equipo de secundaria del Punahou School de Honolulu, en Hawai, llegando a alzarse con el campeonato estatal de su categorÃa.
Aunque, tal y como el mismo Obama ha confesado, siempre se ha tomado el baloncesto con una pasión muy superior a su talento para el mismo, aún hoy sigue practicándolo. A sus 47 años, y según él mismo ha declarado, es la mejor manera que conoce para aliviar el estrés y las tensiones acumuladas. Una afición que sus asesores más cercanos empiezan a administrarle casi con cuentagotas, ya que el basket es un deporte fÃsico y, como en todos los deportes de este tipo, tiene ciertos riesgos que no siempre es bueno correr. Contacto, caÃdas y golpes que pueden provocar más de una lesión de difÃcil disimulo y comprometida apariencia.
Si Obama apareciera en su próximo discurso con la nariz rota y un ojo morado estarÃamos, probablemente, ante la peor imagen que un presidente estadounidense ha ofrecido a sus ciudadanos. Al menos es seguro que estarÃamos ante la peor imagen que un presidente negro ofrece al paÃs norteamericano en su primera comparecencia pública. De eso no hay duda.
Asà las cosas, todo parece indicar que Obama cambiará sus aficiones deportivas por la seriedad y la imagen propias de su cargo. Al menos eso es lo que hará durante una buena temporada.


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