Deporte sin etiquetas
La soterrada presencia de un universo femenino en el entramado deportivo se nos impone ocasionalmente en virtud de los méritos esgrimidos por practicantes de diversas disciplinas a nivel individual o por los logros obtenidos por selecciones nacionales.
El concurso de mujeres en competencias regulares de deportes cuya cobertura en categoría masculina resulta satisfactoria se salda con la omisión de informaciones al respecto, siendo por tanto ignorado un amplio número de profesionales cuya labor sienta las bases del futuro de nuestro deporte.
Si pretender cercenar la omnipresencia futbolística resulta complicado para quienes desarrollan su labor al margen del circo balompédico, mayor lastre arrastran quienes han de bregar desde el género equivocado.
Asumir la incapacidad de dotar a sus actuaciones de sentido del espectáculo ha llevado a menospreciar su aportación a disciplinas de tradición masculina, reservando las alabanzas a aquellas que se ejercitan en lo que han venido a considerar adecuado a sus características.
Vigente o no, dicho pensamiento refrena la apertura a una nueva concepción de la práctica deportiva en la que el interés suscitado no provenga del sexo que la desarrolle.
Determinar la valía de aquello que consumimos predispone al reajuste de aquello que se nos oferta. Impongamos nuestro modelo abortando el segregacionismo.
Tags: Deportes, Opinión

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