La maldición del segundo puesto
Por fín ha llegado el día. La selección española de balonmano, que bajo la dirección del coach del Balonmano Valladolid, Juan Carlos Pastor, lleva una memorable cosecha de un oro en el mundial de Túnez, y una plata el pasado europeo en el país helvético, se enfrenta desde esta tarde a una nueva cita continental de selecciones nacionales. En el campeonato de Europa que se jugará en Noruega, Pastor y sus chicos, tratarán de romper la maldición de los tres segundos puestos que llevan conseguidos la selección nacional de balonmano en los anteriores choques de combinados nacionales europeos. El ultimo metal plateado fue en Suiza en el 2006 derrotados ante una selección francesa que parecía la legandaria línea Maginot de la I Guerra Mundial.
No obstante, visto lo visto, la potencialidad de adversarios tan duros y coráceos como Alemania, Francia, Rusia, Croacia, Suecia y la anfitriona Noruega, entre otros, y las sensibles bajas con que cuenta el combinado español, ya me daría yo con un canto en los dientes si volviéramos de este entuerto teniendo colgado sobre el pecho de nuestros jugadores al final del torneo, una nueva medalla del que dicen es el más amargo de todos los puestos en una competición, es decir la medalla de plata del segundo nível del cajón.
Lo peor se encuentra no entre los que están en Noruega formando parte de la selección Española; sino en aquellos que se han tenido que quedar por lesión en España, viendo esta cita en el sofá de sus casas. Y en especial dos nombres que han constituido en los ultimos años la columna vertebral de la selección. Me refiero al ya mítico portero del F.C.Barcelona y de la selección David Barrufet y al pivote hispano-cubano, Rolando Uríos, considerado por toda la crítica especializada, como el mejor pivote del planeta.
Si la selección nacional ha jugado desde hace seis años con una total dependencia de Uríos, utilizando en numerosas ocasiones la circulación, en nueve metros, como una mera táctica de distracción, no para la entrada de nuestros laterales, Entrerríos e Iker Romero, sino para hacerle llegar el balón a Uríos; en esta ocasión ese recurso, hasta hora el mejor filón de nuestro ataque no existirá. Lo mejor del balonmano español de selección en estos últimos fructíferos a nível de títulos, cuatro últimos años, ha sido su defensa; y lo peor su ataque. La falta de velocidad, poca propensión al tiro de nuestros laterales desde siete metros, y a veces la nula participación de nuestros extremos, Rocas y Juanín García, ha sido lo que nos privó del oro en Suiza, y de llegar en nuestro juego al nivel de la excelencia.
Roguemos pues, para que la falta de San Uríos, sea compensanda con una repentima y casi milagrosa iluminación en el juego en ataque posicional de nuestro equipo, y lo que en otros momentos fue lentitud, torpeza y miedo arriesgar en pases comprometidos a los extremos y en tiro de los laterales, se torne en en revés de la moneda, y pasemos a un juego de ataque fluido, imaginativo y veloz. Para ello los centrales Chema Rodrígues y Raúl Entrerríos deberán tener sus cerebro y sus piernas a mil revoluciones por minuto, alternando no obstante el juego posicional pausado, con la ruptura por sorpresa
Para colmo de males, el otro estandarte de la selección, David Barrufet, mítico cancerbero, ante el cual, jugadores de primer nível del concierto del balonmano mundial, se han visto literalmente derretidos e inoperantes, tampoco estará sobre los parquets de las pistas noruegas. Incluso, en una especie de conjura de las circunstancias adversas, su más que meritorio escudero Joseja Hombrados, tampoco saldrá de titular, al estar tocado. ocupando la titularidad, el guardameta del balonmano Valladolid, José Manuel Sierra. Las propias palabras de Hombrados sobre su estado son como para ponerse en oración: ”Si se puede evitar mi participación será lo mejor para la selección, Sierra está en mejores condiciones físicas que yo…”.
Para echarse a temblar estas palabras del segundo portero español. Sólo nos queda, encomendarnos a Dios y al Diablo, para que las importantísimas bajas del equipo nacional de balonmano no nos hagan caer hasta una quinta o sexta posición en la encrucijada de Noruega. Y si no, al tiempo. Para empezar de comienzo, la dura Hungría. Que no se nos atragante el primer plato.
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